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El decreto que quiere proteger al inquilino puede dejarle sin piso

5 min de lectura · 1 oct 2026

Edificio de viviendas en una calle de Madrid
El 92 % de las viviendas en alquiler pertenece a particulares. Foto: Wikimedia Commons.

El nuevo decreto de vivienda se ha escrito pensando en fondos y grandes tenedores. Pero quien alquila pisos en España no es un fondo: es, casi siempre, un particular con una o dos viviendas. Y cuando a ese propietario se le multiplican los riesgos, la consecuencia no es un alquiler más barato. Es un piso menos en el mercado.

Quién alquila de verdad en España

Los datos del Banco de España lo dejan claro: el 92 % de las viviendas en alquiler pertenece a particulares. Solo un 8 % está en manos de empresas y fondos. Y dentro de los caseros particulares, la gran mayoría tiene un solo inmueble alquilado: apenas un 17 % tiene más de uno, y solo un 3 % tiene tres o más.

Hay otra forma de medirlo, por número de viviendas: según un estudio del CSIC difundido por el Ministerio de Consumo, los caseros con una sola vivienda suman el 39 % del parque de alquiler. Se mire como se mire, el alquiler español depende de pequeños ahorradores, no de grandes corporaciones.

Qué le pide ahora la ley a ese propietario

  • Prórrogas obligatorias de cinco en cinco años.
  • Una indemnización de al menos doce mensualidades si decide no renovar.
  • Subidas limitadas al 2 %, o congeladas si su alquiler supera el índice oficial.
  • Asumir el IBI sin poder repercutirlo.
  • Desahucios que pueden alargarse cuando el inquilino es vulnerable, aunque el decreto traslada parte de esa carga a la Administración.

Para un fondo con mil pisos, eso es un coste que se reparte. Para una persona que alquila el piso que heredó de sus padres para completar la pensión, es un riesgo que puede no querer correr.

La ley de la oferta y la demanda no se deroga por decreto

Si alquilar se vuelve más arriesgado y menos rentable, parte de los propietarios hará una de estas tres cosas: vender, pasar al alquiler turístico o de temporada mientras pueda, o dejar el piso vacío. Las tres reducen la oferta de alquiler de larga duración.

Mientras tanto, la demanda no deja de crecer: más hogares, más población y sueldos que no alcanzan para comprar. Menos pisos y más gente buscando solo tiene un resultado: precios más altos y casas que se alquilan solo a los perfiles más seguros. El inquilino al que se quería proteger es el primero que se queda fuera.

No es una teoría. Desde 2018 el alquiler ha subido un 44 % en España mientras se sucedían las normas para contenerlo.

Lo que sí funcionaría

  • Seguridad para el propietario: que si alguien deja de pagar, el problema se resuelva en semanas y no en años, con la Administración haciéndose cargo de los casos vulnerables. El decreto da un paso en esa dirección; la clave será que se cumpla.
  • Incentivos, no solo obligaciones: las rebajas fiscales por alquilar a precio contenido van en la buena línea.
  • Más vivienda: pública y privada. Es lo único que baja los precios de forma duradera.

Y si eres tú quien vive de alquiler

Con este escenario, el alquiler va a seguir siendo caro y difícil de encontrar. Para quien tiene ingresos estables, hacer números para comprar deja de ser un lujo: en muchas ciudades, la cuota de una hipoteca ya es más baja que el alquiler del mismo piso.

Proteger al inquilino y al propietario no son objetivos opuestos. Sin propietarios dispuestos a alquilar, no hay alquiler que proteger.

Este artículo es un análisis de opinión de Qlaro.

Fuentes: Banco de España, vía Infobae, elDiario.es, Brains RE, Provivienda.